Los comedores compulsivos también se les llaman “comedores emocionales”. La verdad es que todos somos comedores emocionales porque incluimos sentimientos en celebraciones como cumpleaños o navidad y usamos la comida para festejar. Sin embargo, un comedor compulsivo dejará que la comida y que este hábito tome su vida, igual como le pasaría a un adicto a las drogas o el alcohol.
¿Quieres saber si eres un comedor compulsivo?
Estos son algunos de sus síntomas:
- Comer cuando no tienes hambre.
- Comer cuando sientes estrés, cuando tienes rabia o tristeza.
- Estás aburrido o aburrida y decides que es hora de comer para ocuparte.
- Que comas en solitario porque te da vergüenza la cantidad o el tipo de alimentos que comes.
- Sentimientos de asco, depresión o de culpa cuando terminas de comer.
- Ingerir comida hasta que estás tan lleno que te sientes incomodo.
¿Qué podemos hacer para solucionar este problema?
Lo ideal es buscar ayuda con algún especialista, pero puedes comenzar con estas ideas:
- Crea conciencia de por qué comes de esta forma.
- Si tienes ganas de comer detente y pregunta a ti mismo si te sientes mal por algo, en vez de tener hambre.
- Cree en ti, piensa que estás en control de tu vida y que puedes cambiar tus hábitos.
- En vez de comer cuando te aburres haz ejercicio.
- Busca ayuda, así sea a otros como tu, un psicólogo o incluso algún libro que hable del tema.
- No hagas dieta porque esto puede desatar ataques compulsivos muy fuertes por la abstinencia.
- No te tragues tus sentimientos solo para evitar que otros se enteren de lo que está pasando. Di cuando algo te moleste.
- Toma responsabilidad por lo que comes.
Cuando comer de forma compulsiva o emocional interfiere con nuestra vida es hora de arreglar nuestro problema, aceptar qué está pasando y buscar ayuda.